Esta guerra comenzó hace algunos años, allá por diciembre de 2001. La provocó una fatalidad que traería consigo muchas desgracias, entre ellas esta.
Pero yo no pienso que ésta sea ninguna desgracia. Es una guerra justa entre un poderoso enemigo y un ejército de vagos, traidores, disidentes y desertores.
He ganado pocas batallas. La primera fue una batalla naval, durantes las navidades de ese año. Hacía mucho frío y había mucho humo. Fue corta, de unos 20 días de camapaña.
La siguientes batallas no fueron muy grandiosas. No parieron héroes ni grandes gestas.
Fue en Diciembre de 2004 cuando se alzó la más grande batalla que he librado nunca, la batalla de Alma, que duró hasta febrero y cuyas crónicas se publicaron clandestinamente y nunca vieron la luz.
Ahora, casi un año después, esa batalla sigue en pie. Y pienso continuar luchando.
JORNADA 1
La campaña se comenzó el 26 de octubre del presente año, interrumpida dos semanas después por algunas traiciones que truncaron las planificaciones.
Hoy, cinco días después, he comenzado a mover los ejércitos de nuevo.
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La merienda ha sido una tentación poderosa. No iba a merendar, pero me he tomado un vaso de leche con chocolate, dos pedazos de pan con embutido de chorizo, dos magdalenas, un puñado de cereales.
A los 13 minutos he vomitado. No habré eliminado todo, estoy más que segura. ¿Saben cuánto tardan en digerirse las acelgas? ¡Es impresionante! Comí acelgas a medio día y aún estaban ahí, saliendo por la boca hacia lo hondo del inodoro.
¡¡ Qué hacer con la cena !! ¿¿Qué haré, madre mía??
¿¿¿ Podré acaso alegar que ya cené fuera???
¿Podré mentir?
Si esto fuera un duelo entre el enemigo y yo tendría más que ganada la guerra : igualdad de condiciones, libertad de alma. Yo, ella. La victoria suprema sería mía.
El problema de esta guerra es la clandestinidad en que se desarrolla, el secreto, las conspiraciones que se traman contra mí. Mi madre. La obligación de comer.
Ojalá eso fuera asunto mío. Mi felicidad depende de ello y no me dejan ser feliz. ¿Por qué es tan injusto?
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